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PRIMERA CITA

Cristina, cogió a Miriam entre sus brazos y lanzando una pícara mirada a Carlos comenzó a relatar a su querida hija como conoció al hombre que cambiaría su vida. Era una soleada tarde verano en el paseo que serpenteaba próximo a la orilla de la playa, ella ya se había fijado en él, aunque no se había percatado que él también se había fijado en ella. Cada atardecer, desde hacía una semana, bajaba, expresamente, a sentarse en el banco junto a su puerta, únicamente para verlo pasar mientras hacía ejercicio. Pero ese día me armó de valor y se dispuso a detener al apuesto joven y tratar de conquistarlo. No siempre las cosas salen como uno desea. Caminaba tan ensimismada hacia su amado que no vio venir a un ciclista, que a su vez tampoco se percató de la atolondrada joven. Carlos trató de avisarla del peligro, pero fue demasiado tarde. El ciclista pasó por encima del manillar de la bicicleta, sorprendentemente, sus piernas, a su vez, pasaron por encima de su cabeza. Cristina salió despedida hacia un lado, dando vueltas sobre el adoquinado paseo. Carlos corrió para socorrer a su amada, pero un mal pasó acabó en esquince de tobillo y con una irremisible caída sobre el dolorido cuerpo de Cristina.
Una bonita primera cita en urgencias del hospital de la ciudad ¿No Crees?

1 comentario:

  1. ¡Qué suerte! Yo me he caido y roto y no por eso he conocido a alguien súper.
    Un saludo ANGELA

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